Después de la tempestad…la calma. Al final de la oscuridad…la luz. Estas podrían ser dos frases que describen en forma coloquial lo sucedido en la economía ecuatoriana en los dos últimos años. Luego de conocer los resultados del 2021, el balance es muy positivo. La economía se recuperó y creció por encima del 4% anual; el incremento promedio de las ventas declaradas al SRI de las empresas ecuatorianas superó el 20%; la inflación terminó con una tasa del 1,94%; la balanza comercial del país fue positiva en 1.200 millones de dólares; el desempleo bajó y mejoró el empleo adecuado. Finalmente, el crédito bancario se reactivó y mejoró en un 14% en el año.
Este resultado contrasta con el dramático escenario de recesión, desempleo, endeudamiento y déficit fiscal del año 2020, probablemente el peor para la economía ecuatoriana en su historia reciente.
Es evidente que este comportamiento virtuoso de la economía ecuatoriana es en principio un efecto estadístico, un efecto rebote del abismo al que cayó en el 2020.
Es también el resultado del favorable entorno internacional que el año 2021 significó para la economía del país y que se reflejó en tres aspectos importantes: un crecimiento de las exportaciones (en especial las de petróleo, camarón y las de productos no tradicionales), el aumento del envío de remesas de los ecuatorianos en el exterior y los ingresos de capital provenientes de desembolsos de créditos externos e inversiones.
Pero también, y con una causalidad muy importante, están dos factores internos gravitantes: el primero, el éxito del plan de vacunación del gobierno que se posesionó el 24 de mayo del 2021, lo que permitió reducir gradualmente las restricciones de movilidad y aforos mínimos y, poco a poco, inducir la reactivación de la demanda, la inversión y el empleo. Y, no menos importante, la implementación de un plan económico con objetivos claros, de promoción de la inversión privada, de la mano de un manejo técnico y austero del gasto público que involucró una reforma fiscal que le va a permitir al Estado viabilizar las finanzas pública en los próximos años. Hay luz luego de la tempestad.
Autor : José Samaniego P. – Gerente General Anefi S.A.