April 1, 2026

Ecuador cerró 2025 con crecimiento de 3,7% tras la recesión, pero entra a 2026 con expansión más moderada

El 2025 fue un año de crecimiento y recuperación para Ecuador luego de un 2024 marcado por la recesión debido a la crisis energética. La economía logró expandirse 3,7% en el año, según las Cuentas Nacionales del Banco Central, revirtiendo la caída de -1,9% registrada en 2024. Este desempeño confirma un rebote relevante, aunque condicionado por el bajo punto de partida del año previo.

El cierre del año fue particularmente sólido. En el cuarto trimestre de 2025, el PIB creció 5,0% interanual, reflejando una aceleración de la actividad económica en la segunda mitad del año. Esto sugiere que la recuperación no fue lineal, sino que se consolidó a medida que se disiparon los efectos más severos de las restricciones energéticas.


Recuperación tras el shock de 2024

El crecimiento de 2025 responde, en gran medida, a un proceso de normalización tras las disrupciones del año anterior. La crisis energética de 2024 afectó directamente a la industria, el comercio y los servicios, generando interrupciones en la producción, mayores costos operativos y una caída generalizada de la actividad.

En ese contexto, 2025 se caracterizó por una recuperación operativa. La mejora en la disponibilidad eléctrica permitió restablecer niveles de producción, reactivar cadenas logísticas y reducir los cuellos de botella que habían limitado el crecimiento.

Sin embargo, el rebote debe leerse con cautela. El 3,7% refleja en parte un efecto base, es decir, una expansión sobre un año particularmente débil, lo que implica que la economía aún enfrenta desafíos para consolidar un crecimiento sostenido.

Expansión amplia, pero con diferencias sectoriales

A nivel sectorial, el crecimiento fue relativamente generalizado. En 2025, 16 de las 20 industrias registraron variaciones positivas, lo que evidencia una recuperación extendida en la economía. Entre los sectores más dinámicos destacaron el suministro de electricidad y agua, las actividades financieras, la pesca y acuicultura, y la manufactura de alimentos.

El comercio también tuvo un rol relevante en la recuperación, aportando de forma significativa al crecimiento agregado. Asimismo, la agricultura mantuvo un desempeño positivo, apoyada en exportaciones, especialmente en productos como el camarón.

No obstante, el crecimiento no fue homogéneo. Sectores vinculados al petróleo y la minería mostraron contracciones, mientras que la refinación de petróleo registró una caída significativa. Esto limitó el aporte del sector extractivo al crecimiento total y refuerza la idea de que el dinamismo provino principalmente de actividades no petroleras.

El patrón sectorial sugiere una economía que se recupera desde el consumo, servicios y ciertos segmentos exportadores, pero con debilidad en sectores clave para la generación de ingresos fiscales y externos.

2026 inicia con menor impulso y mayor selectividad

Los primeros datos de 2026 apuntan a una moderación del crecimiento. El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAEC) de enero muestra una expansión interanual cercana al 2,2%, por debajo del ritmo observado en el cierre de 2025.

El desempeño continúa siendo desigual. Sectores como manufactura, servicios y petróleo muestran señales de crecimiento, mientras que la agricultura presenta contracción, reflejando condiciones climáticas y desafíos estructurales.

Ecuador logró dejar atrás la recesión y registrar un rebote significativo en 2025, pero el crecimiento hacia adelante será más moderado y dependiente de sectores específicos. La sostenibilidad de la expansión dependerá de factores como la estabilidad operativa, la evolución de precios internacionales —particularmente del petróleo— y la capacidad de consolidar la recuperación de la demanda interna sin nuevos shocks.

La desaceleración también responde a un consumo interno que podría enfriarse debido a la moderación en el flujo de remesas —impactadas por por los cambios tributarios en Estados Unidos (específicamente el nuevo impuesto del 1% a los envíos de dinero).

Sin embargo, el principal riesgo para el país sigue siendo la inseguridad, la cual obliga a diferentes sectores a desviar recursos hacia gastos de protección, limitando una recuperación más agresiva y afectando la logística empresarial en todo el país. A nivel más macro, el Estado debe destinar importantes cantidades a la lucha contra la delincuencia organizada y el narcotráfico.

Noticias destacadas